La revista Rolling Stone ubicó a Kid A como el mejor de la década de la década de 2000, de una lista de 100 álbumes. Superando a excelentes discos como This Is It de The Strokes, Yankee Hotel Foxtrot de Wilco, Elephant de White Stripes y Funeral de Arcade Fire, entre otros, es recurrente que el cuarto álbum de Radiohead destaque en las listas de mejores discos. La publicación se refiere a Radiohead como los ‘creadores del verdadero rock del futuro‘ y compara los pasos que dieron musicalmente con los Beatles. La reseña de la revista:
“Kid A es como tomar un borrador masivo y volver a empezar,” dijo Thom Yorke en octubre de 2000, la semana en la que el álbum de la banda británica se convirtió en el primero en llegar al número uno en Estados Unidos. “Me es difícil pensar en el camino que hemos tomado como ‘música rock’.”
En textura y estructura, Kid A, [. . .] renunció a todo lo que, en particular para Yorke, hedía a cansado y trillado: repicar las guitarras en enormes recintos, y esos trucos musicales de estrofa-coro-puente.
Con el productor Nigel Godrich, [Radiohead] creó un enigma de escurridizos sonidos electrónicos y angustia elíptica interpretados por Yorke, continuamente en un canturreo indescifrable. Lo más cercano a guitarrear en Kid A fue el bajo con fuzz de “The National Anthem”; las guitarras de “Morning Bell” sonaron más a aves marinas.
El resultado fue el álbum existoso más raro del año, de una banda con porte de ser los Beatles de la era moderna, después de haberse hecho camino con OK Computer. De hecho, a sólo 10 meses del inicio del siglo, Radiohead había hecho el mejor álbum de la década, al haber reconstruido el rock en sí mismo con un nuevo set de elementos básicos y una hinóspita pero potente humanidad. La aversión de Yorke a la fama inspiró la contraria belleza de “How to Disappear Completely”, con su aguada orquestación y su voz intermitente e inaudible. Su súplic electrónicamente chapoteante en “Kid A” sonó como un bebé pataleando dentro de un disco duro.
Irónicamente, hacia el final de la década Radiohead había cumplido en gran parte la promesa de los Beatles modernos al seguir el primer mandamiento: ve por tu cuenta.
“La música como un compromiso de por vida; si eso es lo que llaman rock, genial”, dijo Yorke en la entrevista del 2000. En dicha medida, con Kid A Radiohead creó el primer verdadero rock del futuro.
Thom Yorke es uno de los diez bailarines favoritos de Rolling Stone
Por medio de los lectores, Rolling Stone también eligió a sus diez bailarines favoritos, entre los cuales estuvo Thom Yorke en el décimo lugar, con Michael Jackson en el primer sitio. El baile que realiza el “pequeño y delicado” Thom en el video de “Lotus Flower”, fue calificado de “fascinante, aunque totalmente fuera de lo convencional [ . . . ] un cautivador video, lleno de momentos extravagantes”.
“Lotus Flower” fue editada al mismo tiempo que el álbum a mediados de febrero de este año. A la fecha, el video tiene más de once millones de reproducciones. Seguir leyendo »




Radiohead son los Pink Floyd de su generación. Son una banda capaz de ser ampliamente experimental, pero sin perder absoluta accesibilidad (entiéndase “raros” y “buenos”). OK Computer, su tercer álbum, halló a los chicos en la transición de los riffs de tamaño de estadio de The Bends a los blips de dormitorio de Kid A. Es un álbum increíblemente denso sónicamente, que es capaz de evocar algunas asombrosas atmósferas. Revela diferentes detalles dependiendo de si lo oyes con auriculares, o si vas en el coche o si lo pones en el estéreo de tu sala. Por supuesto, todo ello no sería nada si la banda no escribiera grandes melodías: desde la arrolladora, casi épica “Paranoid Android” hasta la titilante caja musical de “No Surprises”. Y es así como surge el concepto global del álbum: una visión de Thom Yorke sobre una sociedad que lucha por estar cada vez menos conectada emocionalmente y más conecatada digitalmente. El dúo guitarresco de Jonny Greenwood y Ed O’Brien se asegura de que no solamente escuches la incómoda voz de Thom, sino también a sentir sus siniestros e inquietantes notas. El resultado final: uno de los mejores álbumes de los 90, y un clásico de todos los tiempos. – Bryan Wawzenek
Se esperaba mucho que el álbum The Bends (1995) de Radiohead, segundo disco de la banda, sería un gran sucesor de Pablo Honey, y las esperanzas no fueron en vano. Producido por John Leckie, The Bends es una obra maestra sónica de rock de varias capas y misteriosos paisajes líricos. Destacando 5 sencillos que llegaron a las listas de popularidad, entre los que se encuentra “Street Spirit (Fade Out),” el primer sencillo de Radiohead en llegar al top 5 en el Reino Unido, The Bends atrajo el amor universal de la crítica, incluso como si las lastimeras y más oscuras letras del cantante Thom Yorke fueran una indicación de la venidera depresión, prueba de que muy posiblemente se encaminara velozmente sobre ese triste camino que lleva al martirio del rock (gracias a Dios que se equivocaron). Comparado con su excelente álbum debut, hay una remarcada madurez en The Bends, a pesar de la continua exploración de Yorke en los males de la sociedad. Este maravilloso álbum cimentó el estatus de Radiohead como la banda premier del rock “indie” – Sean Patrick Dooley