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DAS: Una crítica y otras cosas

Una crítica y otras cosas

Todavía no hablo con Thom, pero a juzgar por sus publicaciones y los periódicos que van saliendo sobre Copenhague, es una enorme pena. Quería poner algo en el DAS a modo de resumen de este año (porque además desgraciadamente no hago muchas contribuciones aquí). Así que discúlpenme si empiezo de manera algo desalentadora, porque de hecho nada de lo que escriba parece que tenga alguna relevancia o importancia en torno al serio cambio climático. Queramos enfrentarlo o no, este es el resultado de nuestras vidas, y créanme que la mayoría del tiempo yo prefiero no hacerlo en nombre de mi propia felicidad y por ende de aquellos que me rodean. De cualquier forma, aquí voy.

Leí un interesante libro hace unos meses, de un hombre llamado Trence McKenna, titulado La comida de los dioses. Sostiene la hipótesis de que ciertas plantas naturales han cumplido un papel integral en la explicación del desarrollo del hombre, en cuanto a cuestiones de idioma, inteligencia y cultura. En verdad es fascinante, pero mientras leía hubo un pasaje en particular que me llamó la atención, y puede que tenga una relevancia especial ahora:

“Viendo Los Ángeles desde el avión, nunca dejo de observar que es como un circuito impreso: todas esas entradas de casas en forma de curva y las calles privadas con los mismos módulos pequeños puestos en cada una de ellas. En tanto se esté suscrito al Reader’s Digest y se tenga la televisión encendida, estos módulos son partes intercambiables de una gigantesca máquina.  Es una realidad de pesadilla… El reclutamiento de la audiencia como un rebaño. La audiencia carece de historia y no tiene futuro. El público vive en un momento de oro recreado por un sistema de crédito que los amarra a sí, sin dejarlos ir, a una telaraña de ilusiones a la que jamás se la critica. Es el efecto final de haber roto la relación simbiótica con la matriz Gaiana del planeta. Es la consecuencia de la falta de compañerismo; es la herencia del desequilibrio entre los géneros; es la fase terminal de un largo descenso a una confusión existencial y sin sentido”.

Ahora bien, no ando por ahí con estas cosas en mi mente a cada segundo. Es más bien lo contrario. Me siento muy feliz por las cartas que me han tocado. Pero aún así siempre está ahí esa sensación de que vivimos en The Age of Stupid. Estoy seguro que la mayoría de gente se siente igual. Y nuestros líderes parecen incompetentes de dirigir. Administrar sería un mejor término, o más bien mal administrar.  El liderazgo implica sabiduría, implica visión y dinamismo, la habilidad de prever problemas, crear soluciones y ver a través de ellas. ¿Aquello suena a nuestros líderes? Pues no. ¿Y por qué no es así? ¿Qué les impide dirigir correctamente? ¿Es acaso el poder de los grandes negocios, corporaciones o industrias financieras? Se ve cada vez más que así es. Malditos intereses personales, no permiten un nivel de bienestar para nadie, sólo son meros intereses propios. Yo no sé ustedes, pero la mayoría de gente que conozco no toma sus decisiones basándose solamente en lo que es mejor para ellos. Se trata de poner en equilibrio entre lo que es bueno para otros también.

Oficialmente esta es una crítica y a lo mejor no la publico. Pido disculpas a mis compañeros de la banda si la leen y la encuentran de su desagrado. Díganme si soy un idiota y la retiro.

Al cabo de 10 minutos:

Perdonen el cambio de tema tan drástico que haré, pero ahora quiero escribir algo positivo. Cuando regresamos de la gira por México, Brasil, Argentina y Chile por primera vez en este año, tuve la intención de publicar algo acerca de la asombrosa experiencia que tuvimos. Está claro que no publiqué nada, así que ahora lo diré. Gracias a todo el que fue a vernos; esas presentaciones fueron particularmente especiales. Hubo algo único y constante presente en cada noche. Vaya honor el de tocar nuestra música en tan mágico continente. Gracias por invitarnos. Desearía agregar también las presentaciones que hicimos en ese tiempo, nuestra visita a Austria y Praga por vez primera, y nuestra primera visita a Polonia después de 15 años. Luego vinieron los festivales en Leeds y Reading. Nos pareció asombroso, especialmente la última noche en Reading. Se sintió como un cierre con broche de oro. Gracias, gracias, gracias.

La sensación en el grupo es fantástica en este momento, y regresaremos al estudio para enero para seguir con el trabajo que estamos haciendo desde mediados del año. Sinceramente me da emoción lo que estamos haciendo, pero por obvias razones no puedo dar más detalles. De todos modos, ¿a quién no le gusta las sorpresas? Hace 10 años estábamos en colectividad (o sea, la banda) en la tierra de Kid A, y aunque uno siente un profundo orgullo por ese disco, no fue un lugar muy placentero para estar. Ahora somos una banda plenamente diferente, y eso es tranquilizador, lo que por ende significaría que la música es también distinta, y ese es el objetivo del juego: nunca detenerse.

Es inevitable que en estos tiempos circulen listas de lo mejor y lo peor de la década, y yo iba a hacer mi office chart de películas del año, luego fueron de la década, pero entonces después de ver Harold y Maude de nuevo la otra noche, simplemente son diez magníficas películas para ver esta Navidad.

1. Harold y Maude
2. Entre copas
3. 2001: Odisea del espacio
4. Donde las águilas se atreven
5. El hijo de Rambow
6. This is England
7. Desde el jardín
8. El año que vivimos en peligro
9. Buscando a Nemo
10. Moonraker

Tiene que haber ahí una película de Bond, y aunque definitivamente no es la mejor, tengo una debilidad por Moonraker. Siempre me encantaron las escenas en Río y Sudamérica. Tanto era así que cuando era niño y la estrenaron me iba yo solo a ver la función de matiné las tres veces que la presentaban. Los conocedores sabrán que Hal Ashby dirigió también Harold y Maude y Desde el jardín. Un director estupendo, aunque bueno, sólo le conozco esas dos películas pero voy a checar las otras.

Una última cosa: este año anduve involucrado con las cuestiones de las descargas de archivos. Mis argumentos siempre se inclinaron a que es más fácil echarle toda la culpa a todos los que comparten archivos ilegalmente por todos los males por los que la industria musical atraviesa, porque eso es lo que las grandes casas musicales han estado haciendo. Les parece que no tienen ninguna responsabilidad en el caso. Yo pienso que esas son tonterías y es una actitud hipócrita. El tema no es ni blanco ni negro, como ellos tratan de hacértelo ver; no hay ni héroes ni villanos en esto. Pero por si te interesa hay un buen podcast de uno de nuestros tesoros nacionales: Stephen Fry. Habla acerca del tema de una forma tan elocuente, con tanto sentido, razón y pragmatismo. He aquí el enlace:

http://www.stephenfry.com/2009/07/27/series-2-episode-4-itunes-live-festival/

Les deseo a todos paz y Feliz Navidad, a pesar de toda esta locura. Buena suerte a todos en 2010.